Un poco de historia no
nos vendrá mal: allá por los años 80 (ufff del siglo pasado)
Brian Maxwell, corredor olímpico canadiense, perdió toda la ventaja que llevaba
a sus oponentes en un maratón cuando su cuerpo se quedó sin energía a tan solo
unos pocos kilómetros antes de la meta. Esta experiencia llevó a que el
corredor y su esposa, una especialista en nutrición, comenzaran la búsqueda del
alimento energético ideal para la práctica deportiva.
Después de tres años y de probar cientos
de fórmulas consiguieron una barrita energética baja en grasa y con un perfecto
equilibrio de carbohidratos, vitaminas, minerales, fibra y proteína. Nació así
la primera PowerBar.
Las barritas PowerBar se convirtieron rápidamente en el parte esencial de la
alimentación entre los mejores ciclistas, corredores y triatletas del mundo, su
uso y popularidad pronto se extendió a muchos otros deportes.
En el año 2000 PowerBar entró a formar
parte del grupo de marcas Nestlé, las fórmulas fueron rediseñadas por el
departamento de I+D de Nestlé-Nutrition, otorgándoles el extremo nivel de garantía
y calidad propias del grupo, y adaptadas a los gustos y texturas de cada una de
las regiones del mundo.
Desde ese momento la demanda creció tanto que
hoy los productos PowerBar se distribuyen en 45 países, se ha convertido en líder
mundial en alimentación deportiva, y la marca PowerBar representa sinónimo de
calidad y prestigio, garantía de nutrición, de energía y de rendimiento.